NUNCA SERÉ FELIZ

Derramaste débiles lágrimas por un frágil amor.

Mantuviste viva la llama que daba calor a la existencia,

una llama capaz de derretir el más sólido hielo.

Nadando a contracorriente yo me dejé llevar.

Rompiendo los sólidos muros y echando abajo vivos pilares

que sustentaban sensaciones forjadas en lo más cálido de un marchitado corazón.

Tal vez dos caminos tengan el mismo rumbo,

pero el dolor de ver que son paralelos, que nunca llegarán a encontrarse,

hace que las imágenes lleguen a mi mente completamente distorsionadas.

Una vez más intentaré subir en busca de aire,

ya que todo abajo está cerrado, oscuro, vacío, frío…

aquí abajo nunca seré yo mismo, nunca seré feliz…